A diferencia de lo que se creyó durante miles de años, los
bebés dan señales de inteligencia desde los primeros días de nacimiento.
Nos dicen los
investigadores en desarrollo de la cognición, que los bebés son mucho más
inteligentes de lo que se pensaba: llegan equipados con la capacidad de
desarrollar pensamiento abstracto o conceptos como la causalidad, de atribuir
intencionalidad, de comprender una matemática y una geometría rudimentarias, y
hasta de distinguir fonemas... Es más, algunas de estas capacidades las poseen
casi desde el momento mismo en que nacen
La prueba más
antigua del uso de números tiene más de 30.000 años: huesos y cuernos con
muescas son consideradas por los arqueólogos como marcas de cuentas. Los usos
más complejos de los números aparecieron mucho más tarde, coincidiendo con la
aparición de otras tecnologías. En Mesopotamia apareció la aritmética básica
hace alrededor de 5.000 años. El cero no se encuentra hasta el año 876 de la
era común. Los estudiosos árabes establecieron los rudimentos del álgebra en el
siglo IX; el cálculo no apareció completo hasta finales del s.XVII.
En una revisión publicada en Trends in Cognitive Sciences , Jessica Cantlon, actualmente en la Universidad de
Rochester, y sus colaboradores, analizan las últimas investigaciones que
apuntan a que la capacidad para las matemáticas es innata en los primates,
incluido el hombre.
Dando pruebas de la herencia
compartida, Cantlon y Brannon fueron capaces de demostrar que los monos suman
por intuición de la misma forma que lo hacen los humanos La intuición de los
animales es casi tan buena como la nuestra, y sigue las mismas reglas, conforme
la razón entre los números se hace mayor, es más probable que los monos escojan
el resultado correcto.
Si la habilidad para las matemáticas fuese realmente innata
debería poder detectarse de alguna manera en los niños pequeños. Esto es
precisamente lo que hizo el equipo encabezado por Veronique Izard (Harvard;
EE.UU.) en un estudio con recién nacidos de dos días. Izard y sus colegas
reprodujeron sonidos de arrullo a los bebés, con un número variable de sonidos
en cada ensayo. A los bebés se les mostraba después un conjunto de formas en
una pantalla de ordenador, y los científicos medían cuanto tiempo la miraban
(la cantidad de tiempo que un bebé pasa mirando un objeto es proporcional a su
interés). Los recién nacidos miraban consistentemente más tiempo a la pantalla
cuando el número de formas coincidía con el número de sonidos que acababan de
escuchar. Este estudio de Izard. sugiere que los recién nacidos tienen una
comprensión básica de los números. No sólo eso, esta comprensión es abstracta:
pueden transferirla entre los sentidos, de sonidos a imágenes.
Otro indicio de que ya vienen equipados con los rudimentos
de la matemática surge de un experimento que consiste en agregar tres pelotitas
en una caja en la que ya hay dos. Si en lugar de cinco pelotitas aparecen ocho,
los bebes se "sorprenden" por la incongruencia
Un experimento llevado a cabo por un equipo de psicólogos de las
Universidades de Nottingham (Inglaterra) y de Harvard, en EEUU, revela que son
capaces de dar respuestas aproximadas a cálculos hechos con cifras grandes
gracias a un talento natural, antes incluso de haber recibido clases de
matemáticas.
Para dar con estos hallazgos, los expertos trabajaron con niños de cinco años, a los que les hicieron resolver varios problemas de sumas y restas aproximadas con números comprendidos entre el cinco y el 98.
Por ejemplo, uno de los ejercicios consistía en averiguar la solución a problemas como el siguiente: "Sara tiene 64 velas y regala trece, y John
tiene 34, ¿quién tiene más velas?".
Pese a que los niños no tenían conocimiento alguno sobre aritmética simbólica y ni siquiera sabían cómo realizar sumas y restas a la perfección, fueron capaces de dar respuestas aproximadas.
El equipo de expertos detectó esa habilidad natural en niños procedentes de diferentes entornos sociales y observaron también que en las respuestas no les influía el hecho de tener que solucionar los problemas en el marco de un laboratorio o en un aula.
Según Elizabeth Spelke, de
la
Universidad de Harvard, al grupo de psicólogos le "sorprendió" darse cuenta de que "de forma espontánea, los
niños empleaban su sentido numérico cuando se les presentaban problemas en aritmética simbólica".
Por su parte, Camilla Gilmore, del Instituto de Investigación del
Aprendizaje de las Ciencias de
la
Universidad de Nottingham indicó que "hacen falta años para aprender aritmética simbólica exacta y ésta plantea dificultades para muchos niños".Por esa razón, añadió Gilmore, "a los profesores les
preocupaba que nuestros problemas fueran a frustrar a los niños, y les
sorprendió su éxito"
Empatía
Jean Decety, investigador de
la Universidad de Chicago que estudia los engranajes
de la empatía, demostró que nacemos con circuitos cerebrales que nos permiten
distinguir el bien del mal. A las 18 horas de nacer, ya habría una resonancia
emocional innata con los demás: si un bebe llora en la nursery, los otros se
ponen a llorar.
La investigadora chilena Marcela Peña Garay, de
la Pontificia Universidad
Católica de Santiago de Chile, está entre los que sostienen que los bebes
vienen equipados con un aparato cognitivo que les permite identificar
características importantes para la especie. "Por ejemplo , aunque un bebe
viva con un perro, no aprende a ladrar, y por más que escuche el timbre del
teléfono celular, no reproduce estos sonidos, sino el lenguaje de sus padres o
cuidadores."
Katie Pilbeam, otra investigadora de Harvard,
encontró que chicos de cinco meses parecían más contentos y sonreían más cuando
miraban videos "amigables" que cuando veían otros "no amigables",
y que preferían aquellos protagonizados por mujeres..
Lenguaje
Peña y su equipo observaron las reacciones de un grupo de bebes de entre dos
y cuatro días de vida mientras distintos locutores repetían la sílaba BA.
Usando electroencefalograma y potenciales evocados (es decir, el registro de
las modificaciones producidas en el sistema nervioso en respuesta a una
estimulación sensorial o a una actividad cognitiva), pudieron constatar que
reconocían la sílaba aunque las voces cambiaran
Desde el nacimiento ellos distinguen los monosílabos de los bisílabos,
incluso si se los comprime o expande para que duren lo mismo.
Hay experimentos que muestran que un recién nacido distingue palabras como
"
bluf" de "
lbuf" , aunque se le digan en el
mismo tono de voz y con la misma intensidad. El bebe tiene "sesgos"
que lo llevan a tratar de aprender la lengua que se habla en su medio ambiente
Susan Carey, profesora de psicología, también de Harvard, postuló que los
chicos aprenden el significado de las palabras después de una única exposición
a los vocablos
Liz Spelke, de la Universidad de Harvard, y colegas de su
laboratorio observaron que bebes de apenas una semana muestran una clara
predilección por personas que utilizan el lenguaje al que ya fueron expuestos,
y esto incluye los acentos regionales
Uno de los pioneros en este campo de investigación, Jacques Mehler (ver
aparte), mostró que al nacer ya existen ciertos procesos perceptivos que
funcionan con especificidad hacia el lenguaje. Por ejemplo, ellos distinguen si
se les habla en su lengua natural o con frases invertidas. Reaccionan distinto.
Jacques Mehler y colegas demostraron mediante neuroimágenes, señales de
activación cerebral en áreas cerebrales correspondientes al lenguaje de bebes
de cuatro días que pueden distinguir
entre una gramática "de juguete" que tiene repeticiones (con palabras
trisilábicas, como "melolo, terrarra, bofufu"), y otra sin
repeticiones (como "melote, falado").
Sigman también descubrió algo notable: a los tres meses,
cuando se les habla, en el cerebro de los bebes se activa el área de Broca, que
como es la región vinculada con la producción del lenguaje, concluye que,
aunque no esté hablando, el bebe ya lo está produciendo internamente".
En un experimento con bebés de cuatro meses, pusieron a prueba teorías que
postulan que muchos aspectos de la fonología de los lenguajes derivan de
condicionamientos físicos y fisiológicos. John Ohala, de
la Universidad de
California en Berkeley, propuso, por ejemplo, que hay una tendencia a aparear las
vocales abiertas con los objetos grandes y las cerradas, con los pequeños.
(Esto
tiene que ver con el esquema corporal: para decir “a”, abrimos más la boca que para
decir “i”)
. "Bebes normales de cuatro meses y medio son capaces
de discriminar no sólo entre lenguajes, sino entre tonadas y dialectos
Se observó que el bebe que escucha dos o tres idiomas los
separa perfectamente y esto hace que desarrolle funciones ejecutivas del
cerebro [las que ponen en marcha, organizan, integran y manejan otras
funciones] más precozmente que otros niños
Conclusiones
El hecho de que los niños posean una intuición matemática
mucho antes de que empiecen el colegio implica que nuestros ancestros también
la tenían. De hecho, investigaciones recientes revelan que nuestros ancestros
la tenían incluso antes de que pudiesen andar erguidos. Se ha encontrado que
muchos primates, incluyendo los monos rhesus, pueden resolver algunos de los
problemas matemáticos que nosotros también podemos Dado que los monos y los
humanos divergieron hace 30 millones de años, la intuición matemática es al
menos así de antigua.
Como un gato o un perro, un bebe, si no intervenimos, se convertirá en un
ser de su especie, pero para alcanzar un desarrollo completo tendrá que
adquirir destrezas que hemos adoptado durante milenios. Para eso, el bebe está
perfectamente programado.
Pero así como los bebes son increíblemente inteligentes, no son adultos
chiquitos, subraya Mariano Sigman. "Tienen algunas capacidades totalmente
desarrolladas y otras francamente no desarrolladas -subraya-, que van madurando
en distintos momentos. Por ejemplo, no tienen control ejecutivo, hay impulsos
que no pueden evitar. Su atención es totalmente difusa... Y eso es algo que
tenemos que tener en cuenta. Porque pedirles lo que no están maduros para hacer
es como esperar que vuelen."
.
Como afirma la científica de la Universidad de
Berkeley Alison Gopnik : “ los bebes son pequeños científicos: son expertos en
sacar mucho de muy poco. Los seres humanos desarrollamos una teoría sobre los dinosaurios
a partir de unos huesos fósiles; construimos una teoría del universo a partir
de registros de luz, tenemos una teoría de la evolución a partir de ciertos
rasgos físicos. Es decir, somos capaces de ir más allá de los datos. Somos
máquinas que conceptualizamos, y lo somos desde que venimos al mundo”
fuente: | LA NACION - 25
de septiembre de 2012
Bebes: " todo lo que ellos saben por Nora
Bär .
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